JÓVENES Y BRUJAS . 2020.

Escrita e ideada como la secuela de la original, película ya de culto, Blumhouse crea esta obra teniendo en cuenta demasiadas sensibilidades y poco atención a los personajes protagonistas.

Bastante vacua en relación a la película original esta película de uno aburrido y poco gracia en el guión es un ejemplo más de esa tendencia que este a “renovar clásicos” intentado que sean más feministas, mas integradores y mas pro-lo-que-sea.

Seria interesante que en vez de gastarse dinero en hacer remakes buscaran buenos guiones con personajes femeninos complicados y menos “ahora somos feministas pero seguimos siendo guapas y políticamente correctas”.

La gran fuerza de la original “Jóvenes y brujas” era que el giro oscuro estaba integrado y era compartido en cierta manera por el espectador: era una película sobre la hermandad entre mujeres y las diferentes caras del poder en gente herida y menospreciada en su entorno. Los aspectos feministas están presentes pero no están forzados: son necesarios y ayudan al flujo de esta historia.

Este nuevo film peca de “bienqueda” y es una pena porque era una buena historia, solo hacia falta quitar los momentos “poser-selfies” y ese candor que lo impregna todo como si la vida fuera un algodón de azúcar donde todo sale bien al final y nadie se equivoca.

Aún así, para pasar el rato estos domingos asfixiantes es una película que se deja ver.

Deja una respuesta