CHANNEL ZERO: CANDLE COVE.

Basado en el creepypasta del autor web Kris Straub, “Candle Cove” tiene buenas bases. Hay suspense, cabos sueltos para la imaginación del espectador y un imaginario en el que es fácil verse reflejado. Infancia y suspense siempre han casado muy bien como demuestran los miles de ejemplos de este género donde el mundo infantil es punta de lanza.

Mike Painter, psicólogo infantil, regresa a su pueblo de infancia tras sufrir unos sueños extraños. Pronto conoceremos porque dejó el pueblo: tras el asesinato de cuatro niños y la desaparición de su hermano gemelo su madre lo manda lejos. Todos los niños asesinados tenían algo en común: no tenían dientes cuando los encontraron.

Por otro lado se nos habla de una serie infantil llamada «Candle Cove» que veían en la infancia y que Mike recuerda como dañina e influyente. Los personajes de esta serie son unas marionetas bastante feas pero que todos recuerdan como aterradoras.

Esta historia de seis capítulos tiene bastantes puntos de foco y a veces da la sensación que saltan de uno a otro rápido y al principio es un poco caótico. Al final, en su esfuerzo porque todo sea coherente se da cierta amalgama de información rápida y en una línea bastante básica.

¿Qué nos gusta entonces de Candle Cove?. Pues la verdad es que tiene un buen imaginario: desde las marionetas del programa infantil, hasta las imágenes del monstruo o de los niños moviéndose entre el bosque. Los actores son buenos y eso le da fondo a esta historia que se hubiera quedado muy hueca sin buenas actuaciones, y aunque a veces cojea, funciona.

Aunque muchos tachan la factura de esta temporada de teleserie, tal vez por la fotografía elegida, a mi no me ha dado esa sensación. Aclarar, eso sí, que no es una temporada de terror: suspense si, mal rollera en ocasiones (niños mirando al infinito) si. Terror, no.

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