WOUNDS.

Adaptación del libro de  Nathan Ballingrud, “The visible Filth”, esta película llego a Netflix el año pasado con éxito de critica aunque no tanto de publico. Tal vez el no tan criptico final tenga algo que ver.

No es un film de terror al uso. Si partes de la base de la nada más absoluta (como hice yo) no puede como poco más que sorprenderte.

Un camarero recoge un móvil olvidado tras una pelea nocturna y tras la recepción de algunos extraños mensajes comienzan a suceder cosas sobrenaturales a su alrededor. No es historia complicada en guión pues la fuerza de esta historia la tienen el tempo de la acción y los personajes sustentados en grandes actores que bordan los papeles.

El director Babak Anvari (Under the shadow) juega con dos elementos: los insectos y una sensación de tensión que no nos abandona en ningún momento aunque realmente parezca que no pasa nada.

Seamos honesto: cuando acabas de verla tienes esa sensación de decepción de no haber visto en ningún momento el culmen de la historia. Todo ocurre tan fluidamente que parece que los personajes lo único que han hecho es dejarse llevar por la situación y acabar, como marionetas, en donde se les ha colocado.

La maestría del director en el juego de planos y la dirección de actores no tiene critica: es perfecta y funciona dando caché a un film que podría pasar por un guión malo si no tuviera estos añadidos.

Aún así verla tampoco es un desperdicio. Es una historia bien hilada, buenos actores, y efectista en cuanto a lo desagradable de algunos de los sustos.

Para un viernes noche, perfecta.

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