EL CUERVO.

Las venganzas han poblado la literatura y el cine desde siempre pero nunca el amor y el escenario fueron tan oscuros y desesperantes como en “El Cuervo”. Basada en el cómic que dio vida al primer héroe gótico, analizamos una de las películas más icónicas de los noventa.

Una pequeña editorial publica “El cuervo” en 1989, lo hace en el papel sobrante de la edición de otro cómic. Acaban de sacar a la luz una de las sagas más importantes de la historia del cómic: es todavía la novela gráfica independiente más vendida. James O´Barr, autor, habla aqui de una experiencia personal: su prometida muere atropellada por un conductor borracho. Eric Draven, «The Crow», se convertiría en su álter ego, un lugar donde sacar la frustración y la violencia que sentía hacia la vida.

Una noche de Halloween (llamada “La noche del Diablo”), Eric Draven y su prometida Shelly Webster son atacados brutalmente en su apartamento mientras preparan su boda. Un año después Eric Draven despertara de entre los muertos gracias a la ayuda de un cuervo y se vengara de aquellos que mataron a su futura esposa y a él.

La película surge en 1994 de la mano del director Alex Proyas y seria protagonizada por Brandon Lee. Si no era una historia lo bastante oscura ocho días antes de acabar el rodaje de la película y debido a un accidente Brando Lee muere. A 17 días de su boda.

Con esta estela dramática se estrena la película que se convierte en un film de culto. Se han hecho segundas partes y hasta una serie pero ninguna tiene la calidad de la película original. Un último remake que tendría que haberse rodado en 2018 fue suspendido.

La película nos introduce en un halo de desesperación y anarquía que inunda la ciudad donde ocurren los hechos. Sarah (amiga de ambos) y el cuervo nos hacen de guía en los sucesos pasados y futuros que conforman esta historia. Lo que parece una historia sencilla de venganza acaba poniendo al descubierto una capa de corrupción que dirige a propios y extraños.

Películas como Sin City, incluso Matrix, han bebido de este film. Los usos de luz y oscuridad en una película que no es en blanco y negro son muy destacables pues ayudan claramente a la ambientación y a percibir a nuestro protagonista como un fantasma.

Esta película no tenia un gran presupuesto y los efectos especiales eran caros. Para los incendios se usaron miniaturas y en algunas escenas se uso el stop motion (¿os acordáis de Posesión Infernal?). Y lo más importante es que todo esta perfectamente empastado: no hay nada que te salte a los ojos. Un trabajo de artesano con un resultado impecable.

Debido a la muerte de Brandon Lee se hicieron cambios en el montaje y el guión original. Paramont que era la productora se retiro del proyecto y al final fue Miramax quien la puso en marcha otra vez con el permiso de la novia y la madre de Lee. Se hicieron nuevas tomas usando dobles y algún efecto especial para conseguir las tomas que faltaban de Lee. La película batió récords de taquilla.

Para ver esta película tenemos que ponernos en la piel de la época, algunos conceptos pueden sonar rancios o pasados de moda. No criticamos aquí los argumentos de la historia sino el nivel narrativo tan bien logrado en esta película que cuenta una historia tachada ya de maldita.

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