DEVILMAN: CRYBABY

Con el reciente remake de Netflix de “Devilman: Crybaby” a cargo de Masaaki Yuasa miramos atrás para descubrir de donde sale tan insigne personaje que si bien no es tan conocido en nuestro país es una de las más icónicas creaciones de Go Nagai, autor del archiconocido “Mazinger Z”.

 

Devilman apareció primero como manga, tuvo un anime de 39 episodios (1972), una serie de OVAs y esta serie-remake de la que nos hacemos eco ahora.

¿Pero quien es Devilman?

Inspirado en un manga anterior del mismo autor conocido como “Demon Lord Dante” (1971), Nagai explora el mundo de los demonios y de la humanidad; lo que nos diferencia, lo que nos hace comunes, el viaje clásico del héroe, etc…,todo con una alta dosis de violencia, gore y sexo. En esta versión Yuasa explota más estas características; Nagai, que gozo de libertad en manga, tuvo que ser más “casto” en su adaptación al primer anime.

Esta historia sigue la linea desarrollada en los OVAs que dista bastante de la linea del anime del 72 pero que es más cercana al manga. Dedicarnos a decir las diferencias entre ellas nos llevaría mucho tiempo y personalmente me parece interesante que podamos disfrutar de las diferentes lineas argumentales que surgen de este personaje de manera aislada.

Devilman es en realidad Akira Fudo un estudiante sensible y llorón que comparte su cuerpo con un demonio llamado Amon para poder usar el poder de este y luchar en igualdad de condiciones contra estos seres del averno que buscan atender sus instintos más primarios. Ryo Asuka, mejor amigo de Akira será el encargado de ayudarle en esta misión y es quien de hecho abrirá los ojos a esta realidad a nuestro protagonista. Ambos difieren en carácter y eso los hace a veces antagonistas aunque compartan a priori una misión.

Una de las características importantes de este nuevo anime es la linea estética que ha llevado. A veces el dibujo se deforma, se vuelven de plastilina los cuerpos, se desdibuja el entorno y la sensación de estar en una pesadilla lucida y muy psicodélica es a veces tan grande que el impacto del gore y del sexo explícito es menor en contraposición al ambiente. Todo regado de una banda sonora que discurre entre el techno, asociado a las fiestas y a los momentos más violentos en contraposición al rap, asociado con la voz de una sociedad más rasa e inclusive a la voz interior de algunos personajes.

Por otro lado, y creo que es algo importante destacar, han mantenido las características físicas de los personajes principales. Como antes apuntábamos, aunque en España no es una serie muy conocida, Devilman es muy icónica y sus personajes también y cambiarlos demasiado físicamente hubiera sido un error. Si bien a primera vista son diferentes, todos y cada uno de ellos mantienen algo característico que sin darnos cuenta nos hace reconocerlos automáticamente, en ocasiones, jugando con la plasticidad de la que hablamos antes se vuelven casi un calco de sus anteriores versiones.

No tiene desperdicio este personaje en ninguna de sus versiones tanto si empezáis con los clásicos u os quedáis con esta nueva versión. Aunque soy una amante del setentismo japonés debo decir que “Devilman:Crybaby” me ha conquistado y la recomiendo fervientemente.

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