SUSPIRIA. 1977.

Con el reciente estreno en Sitges del remake de “Suspiria» de la mano de Luca Guadagnino hemos creído conveniente asomarnos al clásico de Dario Argento para dar las claves de una de las películas de terror más personales del género. Tratándose de Argento seria difícil no recalcar lo de “personal” pero eso no quita que debamos explicar a santo de qué es considerada una película de culto.

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La trama es sencilla. Suzy Bannion es una estudiante de ballet estadounidense que llega a la ciudad de Friburgo para perfeccionar su técnica en la academia Tanz. Coincidiendo con su llegada otra alumna es encontrada salvajemente asesinada en el apartamento de una amiga donde ha huido buscando ayuda. Tras una serie de oscuros episodios Suzy descubre que la academia esta dirigida por un aquelarre de brujas oscuras.

Rodada en 1977 esta incluida dentro del subgénero cinematográfico de origen italiano “cine Giallo”. Con especial vigencia en los años 70 es uno de los principales precursores del slasher. John Carpenter se inspiraría en otra película de este director, “Profondo Rosso”, para dar vida al famoso Michael Myers en Halloween.

Este género tiene  tendencia a recrearse en la violencia explicita pero tratada de un modo irreal hasta tal punto que parece coreografiada. También tiende a hacerlo en largas secuencias porque aquí lo importante no es quien es el asesino sino el asesinato. Otra clave de este género es asentar la narrativa en clichés psicoanalíticos recurso que Argento usa bastante en sus películas; deja en el subconsciente del protagonista la respuesta sobre la identidad del asesino para aumentar la tensión y el suspense.

 

Pero el fuerte de Argento es la estética. Las ambientaciones irreales, su tendencia al uso de planos detalles, cámara lenta, primeros planos de ojos, etc… Una de sus más claras influencias es el cine de Hitchcok, en «Suspiria» podemos verlo claramente en el asesinato de la alumna huida con un picado sobre la figura desde el techo en un suelo de losas en espiral blancas y negras: Hitchcok estaría orgulloso. La visión a través de cristales ondulantes o incluso de espejos distorsionadores también es un clásico en su cine.

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Destaca el uso casi epiléptico de colores como el rojo, el azul, el amarillo y el verde. Argento uso el ya pasado de moda Technicolor para dar la fuerza que él quería a los tonos inspirandose, según sus propias palabras, en la película “Blancanieves y los siete enanitos”, film que le provocaba terror en la niñez. Los escenarios son barrocos y altamente cuidados: solo a nivel estético  ya merece la pena esta película.

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La banda sonora creada por la banda de rock progresivo Goblin ayuda mucho a la ambientación entre psicodélica y agobiante de la película.

Suspiria tiene desde luego papeletas suficientes para seguir siendo una película de culto durante muchos años pues su influencia y originalidad son evidentes aún hoy, así que como ya que tenemos cerca Halloween una buena maratón de Argento o de cualquiera de los grandes títulos del género Giallo es un acierto seguro.

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