Vampire Hunter D.1985

Hoy os hablamos de una película icónica dentro de los 80´s japoneses. No es que tenga el guión más original de la historia pero si marca una linea estética que influirá notablemente en títulos posteriores muy conocidos como “Van Helsing”.

Basada en la novela gráfica de Hideyuki Kikuchi, autor de numerosas novelas de terror, el film esta a cargo de Toyoo Ashida ( Dr Slump and Arale-chan, Candy Candy).

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En un mundo post-apocalíptico futurista una elite de vampiros gobierna en convivencia con humanos. El mundo esta plagado de ruinas y demonios que son la hueste de los gobernantes.

El conde-vampiro Magnus Lee se encapricha con una muchachita, Doris, a la que quiere hacer su esposa y entonces es cuando aparece nuestro protagonista un cazador de vampiros silencioso que se presta a ayudar.

Nuestro cazador de vampiros es en realidad un Damphir, mitad humano, mitad vampiro y porta en una de sus manos un parasito que le da consejos y ayuda alimentándose de la energía de sus enemigos.

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Esta historia sigue las pautas de todo cuento clásico: princesa/campesina en apuros, un héroe con un adyuvante mágico y un malo al que detener. Con tintes de spaguetti western es una historia que se asienta en grandes peleas, gore y algunos desnudos.

A nivel estético destacan los grandes usos del color (muy típico de los 80): marcadas lineas en negro en contraste con colores brillantes como el rosa o el amarillo, azules cían y morados. También, muy típico de la época, son las facciones triangulares sobre todo en los personajes femeninos.

Snakesisters

En esta historia no faltan grandes dosis de referencia sexual estrechamente relacionados con la temática vampírica. Doris encarna el ideal de muchachita inocente corrompida por un hombre mayor (10.000 años asegura tener nuestro conde), es acosada también por el hijo del alcalde del pueblo pero como no, acaba enamorándose y entregándose (le permite “morderle”) a nuestro cazador. La relación mordedura/sexo ha sido un básico en las historias de vampiros y aquí no iba a ser menos.

Merece la pena ver esta película: solo dura 80 minutos, muchas dosis de ochentismo del bueno y entretenimiento a raudales. Perfecta para un domingo resacoso o una noche de Halloween de clásicos.

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