Star Wars y Final Fantasy: dos Imperios, una Marcha

Con la (relativamente) reciente llegada de Final Fantasy XII: The Zodiac Age a Steam y PlayStation 4, no he podido evitar sentir la nostalgia de este magnífico juego que salió a la luz por primera vez hace ya más de 10 años. Sin embargo, no me voy a dedicar a analizarlo y a dar una opinión personal, sino que me voy a centrar en un curioso detalle que seguramente algunos ya hayáis podido identificar si habéis estado atentos a la trama. Nada de lo que vayáis a leer a continuación podría considerarse como spoiler porque ha pasado mucho tiempo pero, si no estáis preparados, ¡huid ahora que podéis!

Final Fantasy XII se ambienta en un mundo en el que dos superpotencias luchan por el control del territorio. De la primera, Rozaria, no sabemos apenas nada, y no tenemos contacto alguno con ella en la historia. La segunda, Arcadia, es un poderoso imperio levantado desde los pilares de la seguridad, la justicia y el orden, donde la jerarquía impera en todos los aspectos de la sociedad. Como no podía ser de otra manera, las figuras más respetadas en el Imperio arcadiano son los Jueces, que ostentan un gran poder, a veces incluso mayor que el del Emperador mismo, y bajo cuyo mando se encuentran los soldados imperiales.

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Los cinco Jueces Magistrados del Imperio Arcadiano, cada uno con su indumentaria única (y bastante intimidante).

En medio (literalmente) de esta contienda se encuentra el pequeño y antiguo Reino de Dalmasca, que acaba rindiéndose ante la abrumadora fuerza de Arcadia, y del que proviene la protagonista: la princesa Ashe.

A medida que avanzamos en el juego, nos podemos dar cuenta de las similitudes que guarda todo este batiburrillo de ideas y personajes con una popular saga cinematográfica… que no es otra que ¡Star Wars!

En efecto, el Imperio queda muy bien representado en las gentes de Arcadia, mientras que la Resistencia se encuentra en las calles de Rabanasta (capital del Reino de Dalmasca), y los personajes cumplen unos papeles parecidos a los de las películas: los soldados imperiales son… soldados, los Jueces son la versión Square de los Lord Sith, y nuestros queridos personajes son los protas de las películas, desde la princesa Ashe hasta el intrépido y jocoso pirata del aire Balthier con su flamante Strahl.

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Parecidos razonables.

Podríamos hacer una monografía sobre esto, como podéis ver, pero hay un detalle de todas estas semejanzas que me ha encantado: la banda sonora. En concreto, las Marchas Imperiales. Y es que, si bien todos conocemos la Marcha Imperial de John Williams, hay en este Final Fantasy una brillante marcha para representar al Imperio arcadiano, compuesta por Hitoshi Sakimoto y con la colaboración del gran Nobuo Uematsu. Aquí os dejo lo necesario para escucharlas:

Desde el mismo principio apreciamos la misma intensidad, la misma fuerza y muchas reminiscencias de Williams en la obra de Square. Comparad vosotros mismos los primeros 10-15 segundos y fijaos en el enorme parecido entre ambas que ya se anuncia.

Siguen sonando los temas, y Williams pisa fuerte con los instrumentos de viento mientras que Sakimoto suaviza el ritmo para llegar al plato fuerte tras una pequeña variación. Sin ser tan potente y oscuro como el sonido de Star Wars, porque los japoneses son así, nos queda más que claro que esta marcha representa solemnidad, enjundia, poder; en resumen, al Imperio. Y, después, en ambas piezas, un bajón de intensidad, un respiro para los pobres diablos que tengan que enfrentarse a las figuras imperiales.

Poco a poco, la melodía va recobrando fuerza: igual que antes, la Marcha Imperial gusta de los instrumentos de viento, mientras que a Square le gustan más las cuerdas, más solemnes, más arcadianas, más reflejo de sus gentes. Llega antes la potencia en la primera pieza, con la percusión golpeando de manera agresiva en otra variación del movimiento principal, mientras que la Marcha arcadiana se explaya en representar la nobleza y la cultura de su pueblo con viento acompañado de algunas cuerdas más exóticas, pero no tarda en mezclar sus movimientos más bélicos con estas melodías hasta volver al inicio, y así poder repetirse y repetirse. Williams, por su parte, cierra con un movimiento más trepidante y agitado que siembra el miedo en los enemigos del Imperio. Y las dos piezas acaban.

Es magnífico ver cómo, escuchando las dos piezas alternativamente, los movimientos están ahí, las similitudes se encuentran con facilidad y los mensajes de ambas se pueden leer claramente. Vemos que la obra compuesta para Star Wars es puramente bélica, agresiva, poderosa en prácticamente todos sus movimientos, mientras que los compositores japoneses de Square no olvidan ese aspecto pero son capaces de incluir movimientos más suaves y tranquilos entre el bullicio de la guerra que se libra en la era de Final Fantasy XII.

¿Qué opináis vosotros? ¿Qué os transmite cada pieza? ¿Cuál es vuestra Marcha Imperial favorita? Yo me quedo con la de Final Fantasy XII, aunque mi opinión de amante del rol está bastante sesgada 🙂

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